Arturo Martínez

Falta el adjunto

Arturo Martínez

ARTURO MARTÍNEZ

Edad: 31 años
Ciudad de residencia: Vitoria-Gasteiz
Experiencia en grandes viajes en bicicleta: Mínima
Definición personal: Soñador

¿QUIÉN SOY? ¿SOY UN HIPÓCRITA?

¿Que quién soy? Pues es bastante complicado definir quién es este personaje. Supongo que alguien un poco cansado de tanta tontería e hipocresía.

¿Que si soy hipócrita? Buena pregunta. Supongo que sí, pero tú también, tenlo por seguro. Es de hipócritas decir que vivimos en una ciudad con centenares de kilómetros de carril bici, y a la vez no hacer nada para decir a los automovilistas que cada día colapsan el centro de nuestra ciudad que se les acaba el billete. Hay que decirles que finito. Que estamos en una ciudad que no sólo quiere hacer más kilómetros de carril bici sino que va a educar a peatones, conductores y bicicleteros.

Soy una persona que reivindica la bicicleta como medio de transporte alternativo, que es eficaz, limpio y sano. Alguien que quiere que se premie al que anda en bici frente al que conduce un coche, y al que camina frente al que se mueve en bici. Alguien que así mismo reivindica que se llevan a cabo planes serios encaminados a una ciudad “a-la-medida-del-peatón-y-de-los-medios-de-transporte-sostenibles”.

Soy una persona que se enfurece porque debo frenar cada vez que me aproximo a un paso de cebra o un semáforo a sabiendas de que llevo todas las de perder ante un golpe con alguien que lleva un automóvil. Me siento perseguido por los conductores que se creen los amos de la barraca. Me gustaría decirle al señor que utiliza el coche para desplazarse veinte metros o como se suele decir, al que coge el coche para ir a comprar el pan, que se le acaba el billete. Me gustaría decirle a todo aquél que no respeta las señales de velocidad, ni al peatón, ni al de la bici… que las cosas son de otra manera y que en la sociedad no impera la ley del más fuerte.

Tal vez sea un luchador de causas perdidas, pero de momento en esto predico con el ejemplo. Frente a la gasolina despilfarrada: bicicleta. Frente al atasco: movimiento. Frente al ruido: silencio Frente al caos: libertad…

La respuesta a una ciudad que lanza propaganda sobre la movilidad sostenible está en un transporte público eficaz, y en eso se está trabajando. La futura instalación del tranvía, la renovación y ampliación de la flota de autobuses urbanos, la puesta en marcha de nuevas líneas de autobús son claros ejemplos de la apuesta de las instituciones en este aspecto. Cuantos más seamos los que utilicemos estos transportes públicos, más baratos resultarán, y además llegarán a más sitios, siendo por tanto más eficaces.

Para que esto deje de ser una utopía pienso que existen dos caminos, y ambos pueden ser llevados de forma conjunta: ser inflexible ante los automovilistas que no respetan las normas de circulación y una continua educación en el respeto hacia el medio que nos rodea.

Debemos educarnos para no alarmarnos ante los daños que estamos generando en el medio ambiente, y así tratar de subsanarlos antes de que sea demasiado tarde.