Amanece en Urumqui cuando llegamos a la estación. A esas horas el lugar esta repleto de taxistas y gente.

Si ya tenía un problema con el cafe cuando más o menos lo tenia controlado llegue al piso de David. Entre otras cosas volví a reencontrarme con mi problema… el cafe. Y desde entondes cargo con unos sobres de cafe en la mochila. Y a falta de termo un vaso cutre del albergue.
La primera tarea del día es buscar el alojamiento y la segunda solucionar el tema del billete a Almaty. En el albergue nos dan la dirección del hotel donde poder comprar un billete de tren desde Urumqui hasta Almaty (Kazajistan). Resulta que la taquilla esta muy cerca de la estación. El proximo tren sale esta misma noche y el siguiente el sabado. Hoy no podemos cogerlo porque el tren entra en territorio Kazako el día 25 y nuestra visa es a partir del 26. Y el sabado es demasiado tarde. La otra posibilidad es en bus. Es una paliza y más duro que el tren pero bueno después de venir en bici tampoco tenemos excusas. En el mismo hotel un hombre nos da la dirección de otro hotel donde se venden los billetes de autobuses. Y para alli vamos. El hotel esta lleno de rusos, con sus serias mujeres rusas. Un ambiente extraño y a los ojos de un desconocido que juzgase superficialmente el sitio se podria decir “un-lugar-de-trapicheo”. Pakistanies, kazakos, chinos y rusos con sus negocios. A las puertas del hotel se agolpan multittud de hombres con fajos de billetes dispuestos a cambiar dinero. Y por ahi pululan los policias. De nuevo nos acercamos a una oficina dentro del hotel y nos dicen que debemos acudir a otro hotel. Volvemos a coger un taxi. Los carteles de los comercios estan en arabe, chino y ruso. En esta zona desaparece el ingles.
Y en el western hotel si que logramos comprar el billete. Es un bus con literas que tarda un día en llegar a Almaty.




Estamos en Urumqui y mañana por la tarde salimos en bus hacia Almaty, en Kazajistan, Centroasia. Alguno os sonara la peli estupida de Borat pero os contare algo más interesante. Existe una vieja creencia según la cual comer las vísceras de su animal totémico refuerza el propio poder: el corazón da coraje, los ojos mejoran la vista, la lengua refuerza la elocuencia. Las mujeres kazakas que comen esta comida provoca sus metamorfosis, transformándolas en las fantásticas criaturas de las estepas llamadas “Peri”. Diego y yo vamos a ir en su busqueda pese al frio invernal.



No Comments Yet
You can be the first to comment!
Sorry, comments for this entry are closed at this time.