El metro de Moscu. Algunas estaciones merecen la pena ser visitadas. En las guías suele aparecer que en determinados lugares del estado y en las estaciones de metro te pueden llamar la atención si se sacan fotos. La historia es la de siempre. Si uno se pone a sacar fotos como loco seguro que te dicen algo. Conocidos de Vitoria han tenido que pagar una pequeña multa por este acto. Pero lo que son las cosas, si uno se mueve con alguien que hable ruso el problema disminuye.
Monasterio de Novodiévichi. Se salvo del incendio de 1812 y se ha conservado desde que en 1524 fuera fundado por Basilio III.
A los rusos de hoy en día y con cierto poder adquisitivo les gusta dar la nota más de lo normal en el “dia más señalado”. No les vale con adornar un buen coche sino que rivalizan hasta con alquilar la limusina más extravagante.
En todas las ciudades hay gente que se sale del tiesto. Lo del vestido de “la Diva” no tenía nombre. Al rato y con ayuda de un ruso andaba subiendo a la anciana a pulso. Ni que decir tiene que la anciana pesaba algo menos que yo a estas alturas del camino.
Escuchamos una misa ortodoxa y nos vamos a tomar un cafe.
La cuenta: un capuccino, un americano, un te y dos vinos calientes
total: 860 rublos (24 euros).
El bar era apijado pero las ostias vienen asi. Moscu, os lo hemos dicho, es uno de las ciudades más caras del mundo.
Con Doti que ha venido a pasar unos días. Ya era hora……….. buff.

A veces surgen pequeñas iglesias de entre los pisos, o edificios entre las iglesias.
Los rusos utilizan dos varas para medir. Si eres ruso pagas por entrar a este parque 20 rublos (10 si eres estudiante) y si eres extranjero la cifra se eleva a 100 rublos.


















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